El talento internacional residente en Barcelona aplaude su calidad de vida pero suspende a la ciudad en fiscalidad e inglés

 

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

MIÉRCOLES, 18 DE NOVIEMBRE DEL 2015 – 12:41 CET

Hay atributos para ser una “ciudad global”, pero todavía hay trabas para que el talento extranjero anide en Barcelona y desarrolle una actividad económica importante que repercuta en la ciudad. Así lo destaca el último informe de la entidad privada y no lucrativa Barcelona Global, que fomenta la atracción de talento internacional en la capital catalana y la creación de nuevas oportunidades. Tras analizar las respuestas de 700 profesionalesinstalados en la ciudad (desde directivos a profesionales liberales) a una amplia encuesta sobre los servicios y oportunidades que ofrecen, concluyen que los aspectos más débiles son la alta fiscalidad, el inglés (casi inexistente en los trámites burocráticos municipales y la información urbana) y el acceso a la financiación. En el otro lado de la balanza, despuntan el estilo de vida, el clima y lagastronomía, entre otros muchos puntos.

Con el apoyo de escuelas de negocios, empresas con mucha contratación internacional, cámaras de comercio, centros de investigación, escuelas internacionales y otros organismos, Barcelona Global partió de un censo de unos 7.000 profesionales extranjeros que han elegido Barcelona para desarrollar su actividad profesional. El público de la encuesta no incluye la inmigración forzosa. Un 10% respondió a sus 284 preguntas (una muestra que se considera representativa) y radiografiaron su vivencia de la ciudad.

BUENOS “EMBAJADORES”

Para Marian Puig, presidente del lobi empresarial que cuenta ya con 550 socios, “los profesionales extranjeros que viven en Barcelona son los mejores embajadores de la ciudad”, por lo que su opinión es decisiva como futuros prescriptores. En este sentido, destaca que Barcelona todavía debe echar más carne al asador en materia de acogida a este perfil a su llegada. Ni encuentran una ventanilla única para sus trámites al fijar la residencia, ni facilidades con el inglés (aunque para muchos no sea su lengua madre) como idioma vehicular, ni una actitud muy abierta entre los barceloneses, mantiene. En este sentido, ya han organizado una cita anual de bienvenida y cenas regulares para facilitar la integración.

No obstante, las puntuaciones de 0 a 7 dejan claro que desde el 2013 (cuando se hizo el anterior estudio) las valoraciones han variado poco. Hay buenas notas para la conectividad internacional de Barcelona con el resto del mundo (un 7), para la calidad de vida (5,9), la de las escuelas internacionales (5,5), los espacios públicos (5,4), la ciudad en global (5,2)… y mejor aún en aspectos más hedonistas como la gastronomía (6,2) o el clima, que ven casi perfectos. Sin embargo, la facilidad para gestionar un negocio se queda en el 4,4, para invertir en el 3,8, para gestionar licencias en el 3,4 y, peor aún, baja al 2,8 en materia de impuestos y al 2,3 en la valoración del nivel de inglés de los funcionarios públicos.

Diplomáticamente, Puig se muestra optimista con el nuevo Ayuntamiento de Barcelona. “La Administración tiene un papel importante a jugar y esperamos un diálogo colaborativo”, dijo. Le reclaman objetivos ambiciosos: una fiscalidad más competitiva, un programa de bienvenida al talento, elevar el inglés a la categoría de idioma oficial y un sistema escolar más adaptado al nivel de los internacionales que precisan inglés y que no pueden acceder a escuelas internacionales por su alto coste.

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